Wednesday, June 2, 2010

LA REFORMA MIGRATORIA Y LA CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO



La reforma migratoria se ha convertido en un campo de batalla en el que se enfrentan las más diversas tendencias en la más complicada de las oposiciones. Ni la intensa lucha por los derechos civiles en EE.UU. entre los 50 y los 70 había provocado tal fragmentación de la nación y sus instituciones. Este es un conflicto triangular, en el que chocan, por una parte, la enorme y creciente población de inmigrantes ilegales; por otra, el grupo de ciudadanos norteamericanos más conservador, aislacionista e intransigente, y, por último, el propio sistema político norteamericano.


En realidad, la lucha por la reforma migratoria es la punta del iceberg de las contradicciones que ha sacado a la luz la profunda crisis económica que enfrenta hoy día el proceso de globalización y del nuevo orden mundial cuyo epicentro es la propia economía y sociedad norteamericanas.


Ahora, en EE.UU., el país originario de la democracia y el estado de derecho, parece ser que una cosa es la justicia, otra los derechos humanos, otra muy distinta la ley. Si de ello, se separan entre sí el sistema judicial y las fuerzas policiales, entonces, el individuo se halla en completa desventaja ante el sistema y este pierde su esencia.


Según los preceptos más conspicuos de la democracia y el estado de derecho, los poderes del estado deben estar divididos para evitar la dictadura, la arbitrariedad y la ilegalidad, y para defender al ciudadano de las instituciones estatales y de todo tipo, a las minorías de las mayorías y al débil del poderoso.


El poder legislativo debe ocuparse exclusivamente en producir las leyes sobre las cuales debería funcionar el sistema establecido por la constitución. El sistema ejecutivo, debe administrar la nación dentro del marco de esas leyes y constitución.


El poder judicial debe velar por que el poder ejecutivo y el resto de las instituciones y ciudadanos realicen su libertad cumpliendo con las leyes y la constitución. Este es el paradigma soñado por los pensadores de la ilustración y los padres fundadores de esta gran nación en sustitución de las monarquías tiránicas y las metrópolis coloniales.


En un estado democrático y de derecho, el sistema judicial es el corazón, su razón de ser. Un juez debe tener el poder suficiente como para sancionar a cualquier ciudadano, institución o decreto desde el más alto funcionario del gobierno hasta el más bajo y remoto ciudadano si trasgrede los límites impuestos por la ley. Por ello, debe estar despojado totalmente de ideologías o prejuicios políticos, étnicos, religiosos, sexuales, nacionales o de cualquier tipo para mantener su imparcialidad por encima de todo.


La absoluta imparcialidad del sistema judicial es el espíritu del estado de derecho. Sin aquel, este no puede funcionar.


Cuando el sistema judicial se fragmenta, se complica se politiza y se ideologiza, todo el sistema se resiente. Predominan entonces las injusticias, las ilegalidades, las violaciones a los derechos ciudadanos y humanos, se desnaturaliza la democracia y el derecho.


Si, el sistema de un estado de derecho se desintegra, renacen con fuerza los problemas para cuya solución fue precisamente creado ese estado. Así, en torno a la reforma migratoria, han reaparecido problemas como el racismo y otras formas de la violación de los derechos humanos, no sólo por parte de grupos independientes sino desde dentro del mismo sistema gubernamental.


Un juez parcializado, prejuiciado, racista y extremista, que anteponga sus odios y sus fobias a la ley y el derecho, es un cáncer en el corazón del estado de derecho. Y, si este juez apoya a autoridades policiales con semejantes sentimientos, tenemos una máquina represiva medieval dispuesta a ensañarse en los derechos de los ciudadanos comunes. Si jueces y policías, a su vez, se afirman en una base social con semejante ideología, el sistema creado para asegurar la justicia social se transforma en una maquinaria de la injusticia. Los jueces, la policía y los gobiernos estatales se parcializan, poniendo odios y prejuicios por encima de la ley, los derechos y la democracia. Resurge así la arbitrariedad.


Las víctimas de la parcialidad y la arbitrariedad, se parcializan a su vez, alejando cada vez más la posibilidad de la negociación y la justicia. A medida que son perseguidas y reprimidas, tiende al extremismo, a la violencia y la ilegalidad. Su lucha por sus derechos en el marco de la legalidad y la democracia se transforma así en una reacción anárquica, violenta, caldeada por el odio y el espíritu de venganza.


Según ciertas creencias, las contradicciones son los motores del progreso y es posible que la lucha por la reforma migratoria sea el campo de batalla de donde surja un país más democrático, más abierto, más inclusivo y más progresivo. Sin embargo, esta es una noción demasiado abstracta para englobar todos los problemas de este país en medio de la crisis económica y social a la que se enfrenta. (Continuará)

Thursday, May 20, 2010

EL AVIONAZO DE BARBADOS Y EL FRAUDE ELECTORAL CUBANO*



Como vimos, Fidel Castro había inclumplido sistemáticamente los compromisos económicos con la URSS y se había opuesto a la política exterior soviética. Ello motivó al Kremlin a eliminarle los suministros desde 1968**.


En enero de 1972, Castro fue de rodillas a Moscú, dispuesto a darle a los soviéticos lo que le pidieran a cambio del restablecimiento del subsidio ruso a su gobierno. El Politburó le exigió entonces al líder cubano la entrega total de la Isla bajo la forma de su integración al bloque de colonias soviéticas de Europa del este. Así, el derrotado comandante regresó a la Isla con un paquete de medidas dirigido a la implementación de este proceso.


Para la sovietización de Cuba, Fidel Castro debía dar varios pasos. El primero era la restructuración del Partido a imagen y semejanza del partido comunista de la URSS***. El segundo consistía en la imposición de una constitución de la república clonada de la soviética****.


El tercer y último paso para la sovietización completa de Cuba sería la formación de la Asamblea nacional del Poder popular en 1976 como órgano legislativo unicameral y la legitimación de Fidel Castro como máximo representante del gobierno comunista. Sin embargo, la operación estaba muy lejos de ser sencilla.


En 1976, lo largo de los 17 años de revolución, el pueblo había experimentado frustración tras frustración junto a la reducción de sus libertades y el aumento de sus carencias y miserias. La lucha contra la oposición interna y las agresiones del "imperialismo" había terminado a mediados de los sesenta. Desde entonces, la situación económica y material de la población fue empeorándose con el fracaso de cada nuevo experimento económico y social. Ello iba en proporción directa al aumento de la represión y el aislamiento total del exterior.


El arsenal de promesas del Comandante en Jefe se agotaba a medida que tanto el cumplimiento como el incumplimiento de cada una de ellas resultaba en el empeoramiento de la situación del país. El fracaso de la zafra de los 10 millones de toneladas en 1970 –en torno a cuyo cumplimiento, Fidel Castro había levantado expectativas supremas- había sido la tapa al pomo.


Como era lógico, la apatía del pueblo hacia la revolución castrista creció en progresión geométrica con las decepciones. Desde la "ofensiva revolucionaria" del 68, los cubanos protagonizarán una huelga de brazos caídos que ni una brutal ley contra la vagancia será incapaz de combatir hasta nuestros días.

Puede decirse que, a mediados de 1976, el carisma y el prestigio del comandante en jefe se hallaban en su más bajo nivel.

Su ego metagaláctico y la experiencia le dictaban al Comandante en jefe que no podía permitirse una "elección" de su persona para los máximos cargos del país como una mera pantomima más, semejante a todos los eventos recientes como el Congreso de educación y cultura, el XIII Congreso Obrero, el Primer Congreso del partido y la proclamación de la Constitución socialista.

El comandante en jefe necesitaba desesperadamente un factor de unidad nacional extraordinario que lo situara de nuevo en la cumbre del liderazgo nacional en el momento de su proclamación oficial.


La experiencia le había enseñado que un verdadero líder necesitaba un gran escenario con la mayor cantidad de espectadores posibles en el paroxismo del arrebato. Su entrada en la Habana en 1959, los entierros de las víctimas de la explosión del carguero francés La Coubre en marzo de 1960 y del bombardeo a los aeropuertos cubanos en abril de 1961; la creación de los CDR en la noche de las 100 bombas de septiembre de 1960; la velada solemne por la muerte del Che Guevara en 1968 y el recibimiento de los pescadores "secuestrados" en 1970 habían sido sus momentos de gloria en los que había movilizado la nación casi entera incluso contra sí misma. En tales ocasiones, su enrevesada y encendida facundia había logrado encandilar nada menos que a una raza tan sarcástica y perspicaz como la cubana.


El factor de unidad nacional que necesitaba Fidel Castro antes de las elecciones de 1976 debía ser de tal magnitud que obviara todas las frustraciones e infortunios sufridos por los cubanos bajo su gobierno y reviviera las glorias de la década pasada. Y, ese detonante de la unión nacional sólo podría provenir de un gran golpe del "enemigo", que evidenciara una vez más su condición de líder patrio y de comandante en jefe de la plaza sitiada en que había transformado la nación. Por desgracia, tras la crisis de los misiles de 1962, los EE.UU. habían pactado con los soviéticos la no agresión a Cuba. A Fidel Castro se le agotaban los enemigos.


"Casualmente", desde el regreso de Fidel Castro en 1972, las "agresiones" de sus opositores del exilio cubano –tan necesarias para su caudillaje- se habían revitalizado. Las mismas habían ido decayendo hasta casi desaparecer a finales de los 60, erosionando su liderazgo. Sin embargo, desde que comenzó el proceso de sovietización de Cuba, los atentados contra embajadas y oficinas del gobierno cubano en Europa y América latina se fueron incrementando hasta ser casi cotidianas en 1976.

Después de la proclamación -en la fecha patria del 24 de febrero de 1976- de la 12ª República establecida por la Constitución socialista, fue creada la Comisión electoral del Partido. Esta, tras organizar las asambleas de proposición de candidatos a delegados del poder popular, había programado las elecciones para el 10 de octubre –otra fecha patria- de ese mismo año*****. En realidad, el pueblo se había resignado a su suerte y poco le importaba ya que Fidel Castro hiciera elecciones o cantara en la ópera china de Zanja.


Sin embargo, la suerte de los malvados resulta siempre sospechosamente favorable.


Cuatro días antes de las eleccionesa, a Fidel Castro le cae literalmente del cielo –o lo derriba de una pedrada- el tan ansiado factor de unidad nacional.

El 6 de octubre de 1976, el vuelo 455 de la empresa Cubana de Aviación, que viajaba de Barbados a la Habana vía Jamaica, estalla en pleno vuelo con 73 personas a bordo.


Inmediatamente tras el sabotage del BC-8 cubano, la propaganda castrista enloquece, llamando a cerrar filas en torno a la revolución, el socialismo y el comandante en jefe.


La muerte de todo el equipo nacional de esgrima, un grupo de adolescentes que acababa de triunfar en una competencia de nivel mundial, hirió profundamente al pueblo cubano, independientemente de sus sentimientos hacia el gobierno. Nadie en Cuba podía entender cómo alguien pudiera cometer semejante crimen.


Las elecciones del 10 de octubre de 1976 se transformarán en un aplastante éxito de apoyo popular. Cuatro días más tarde, las autoridades venezolanas anuncian la detención de los pretendidos autores intelectuales del hecho, los exiliados cubanos Luis Posadas Carriles y Orlando Bosch. Al siguiente día, el 15 de octubre, en la Plaza de la Revolución, los organos de propaganda del régimen cubano reunirán a más de un millón de cubanos para rendirles tributo a las víctimas del sabotaje de Barbados. En este acto, Fidel Castro aprovecha para erigirse como el máximo representante de la pena y la indignación nacional, declamando aquel versito cursi de "cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla" que hará clamar de dolor y rabia a todo un pueblo. Dos días más tarde, el domingo 17, se realiza la segunda vuelta de las elecciones con la misma participación popular.

Durante las siguientes semanas, la maquinaria propagandística aprovechará todos los ángulos del hecho, sobre todo la actitud de ciertos grupos de la oposición del exilio cubano en Miami. Este, desde 1959, había sufrido continuos fracasos en su lucha contra la tiranía de Fidel Castro y un profundo aislamiento internacional dado el apoyo a la dictadura de todos los enemigos latinoamericanos y europeos de los EE.UU. La única razón de su existencia era la oposición a todo lo que representara a la dictadura castrista y, por contraposición, el apoyo a todo lo que se le opusiera a este. Inmediatamente, algunos grupos del exilio vieron a los presuntos terroristas cubano-americanos como los héroes que tanto había esperado. Ello le dio a Fidel Castro otro motivo para demonizar a su oposición en el exilio ante el pueblo de Cuba y la opinión pública mundial, justificando su liderazgo y la condición de plaza sitiada de la Isla.

El 2 de diciembre de 1976, seis semanas después del sabotage de Barbados, se conmemoraba el vigésimo aniversario del desembarco de Fidel Castro del yate Granma en costas cubanas para comenzar la lucha guerrillera contra la dictadura de Batista. Como es lógico, semejante acontecimiento ya había sido convertido en fecha patria magna por la propaganda castrista. Era la conmemoración idónea para que la flamante Asamblea Nacional la "elegiera" para la proclamación, en sesión solemne, de Fidel Castro como presidente de los Consejos de estado y ministros, y Comandante en jefe de las Fuerzas armadas. Semejante proclamación -que se sumaba a la de secretario general del Buró político por el congreso del partido- "legalizaba" el monopolio absoluto de Fidel Castro sobre el poder en Cuba. El tirano lograba así todos sus objetivos: a saber, la entrega total de la Isla a los soviéticos bajo el disfraz del nacionalismo extremo, la legalización de su gobierno unipersonal, la justificación de su liderazgo, la demonización de sus enemigos y, lo más importante, la restauración del subsidio soviético que tanto necesitaba dada su absoluta incapacidad como administrador y la ineficiencia intrínseca de los gobiernos y las economías comunistas.

En fin, nadie sabe para quién trabaja o, quizá, nadie sabe para quién trabajan algunos.


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*Este es el último comentario de la serie ininterrumpida sobre las elecciones, las estructuras de poder y la sovietización de Cuba por Fidel Castro que comenzamos en este blog con el escrito titulado "Democracia a lo soviético" el 21 de abril de 2010.


**Ver en este blog el comentario titulado "Omnipotencia y omnisciencia del Partido Comunista" del 27 de abril sobre el Partido como la estructura oculta del poder absoluto del gobierno comunista.


***Ibídem.


****Ver en este blog el comentario titulado "El Fraude de la 12ª República de Cuba" del 11 de mayo sobre la imposición en Cuba de una constitución copiada de la soviética para convertir al país en colonia de la URSS.


*****Ver en este blog el comentario anterior titulado "Elecciones a la cubana" sobre el control estricto del partido comunista sobre el proceso electoral cubano.

Tuesday, May 18, 2010

ELECCIONES A LA CUBANA



Hace pocas semanas, comentábamos que las agencias noticiosas como la española EFE y France Press, al cubrir las recientes elecciones en Cuba, repitieron el cliché de la propaganda castrista de que el Partido no escoge los candidatos a delegados y diputados al llamado "Poder popular". .


No es necesario arañar demasiado la superficie propagandística del régimen cubano para comprender que el Partido controla cada paso, cada rincón de la vida de la Isla por insignificante que sea*.


El proceso electoral cubano no es una excepción. Todo lo contrario. El partido toma especial cuidado en el control absoluto del mismo desde su base porque es uno de sus instrumentos fundamentales de propaganda.


El objeto de las elecciones en Cuba está muy lejos de buscar la representación popular en la asamblea legislativa ni la elección de los máximos puestos políticos de la nación. Su único fin es ocultar el verdadero carácter dictatorial, arbitrario e inconsulto del gobierno de Fidel Castro.


En primer lugar, la comisión electoral nacional pertenece al Consejo de Estado, cuyos integrantes todos son miembros del Comité central del partido comunista. Esta comisión es la que convoca a las elecciones, organiza los colegios electorales y es el canal por donde fluyen las cifras de estos a las instancias nacionales.


El llamado Poder Popular en Cuba tiene una estructura muy similar a la de los soviets rusos surgidos durante la revolución rusa de 1905, impuestos por Lenin al triunfar la revolución de octubre de 1917 y remodelados por Stalin para perfeccionar su poder absoluto.


La Constitución socialista de 1976 dividió administrativamente el país en 14 provincias de las 6 que existían originalmente. Cada provincia, a su vez, está dividida en poco más de 10 municipios, lo que hacen 169 municipios nacionalmente. Y, cada municipio está dividido, a su vez, en varias circunscripciones que suman poco más de 600 en todo el país.


Con excepción de la circunscripción, cada instancia de la administración nacional tiene una asamblea del poder popular, a saber, la Asamblea municipal, la Asamblea provincial y, en su cúspide, la Asamblea nacional, el pretendido órgano legislativo de la nación.


A partir de la modificación de 1992 a la Constitución socialista de 1976, la elección de los delegados a las asambleas municipales y de los diputados a la Asamblea nacional (el órgano legislativo del país) se realiza directamente en las circunscripciones.


A nivel de circunscripción, el proceso eleccionario cubano-soviético tiene tres etapas. Primero, la proposición de los candidatos a delegados y diputados en las asambleas de las circunscripciones. Segundo, la divulgación de las biografías de los candidatos en lugares públicos y, tercero, la elección propiamente dicha.


Las asambleas de proposición de delegados a las asambleas municipales y diputados a la Asamblea Nacional se semejan en su forma a la democracia directa de las comunas suizas. Sin embargo, todo es pura apariencia.


Es difícil escapar a las reuniones del poder popular.


Los Comités de defensa de la revolución (los tristemente célebres CDR) tienen la tarea de informar a los centros de trabajo y de estudio –así como a las organizaciones revolucionarias- las ausencias de cada ciudadano a las asambleas de su circunscripción. Esta información es, además, sistemáticamente asentada en el expediente secreto que tiene cada cubano sin saberlo en los archivos del Departamento de seguridad del estado. Es por ello, que la mayoría de las personas asisten a las mismas para evitar cualquier perjuicio a su status laboral, a su carrera o a sus escasísimas posibilidades de progreso personal.


Antes de la asamblea de proposición de candidatos a delegados y diputados del Poder popular, el núcleo del Partido de cada circunscripción electoral deberá reunirse en secreto para escoger los candidatos "idóneos" (por su sumisión al régimen) para que sean propuestos por distintos militantes bajo la apariencia de iniciativa personal de los mismos. Sin embargo, todo el mundo sabe en la asamblea que son las propuestas del Partido y nadie se atreverá a contradecirlas.


Puede que haya un resquicio en el sistema electoral gracias al cual una asamblea aproveche el método de mano alzada para aprobar un candidato que no sea del agrado del Partido. Esto no es gran problema. El núcleo del Partido y el delegado del Ministerio del interior se encargarán, muy en privado, de hacerle "una proposición irresistible" al candidato no deseado para que renuncie a su candidatura, la cual aceptará este sin discusión.


El segundo paso de las elecciones de delegados y diputados al poder popular es la divulgación pública de las biografías de los candidatos. Estas se pondrán a la vista en cada lugar público de la circunscripción correspondiente


Se entiende que los delegados a las asambleas municipales y provinciales del poder popular deberían velar por los intereses de sus electores, más aún, si son los diputados a la Asamblea popular, el órgano legislativo de la nación. Es por ello que la información sobre los candidatos debería detallar sus respectivas plataformas políticas. Sin embargo, desde su creación en 1976, ningún candidato jamás ha dicho una palabra a sus electores sobre sus propósitos al ser elegido.


Ningún candidato a diputado de la Asamblea nacional jamás ha mencionado siquiera la intención de proponer o vetar una ley en beneficio de su electorado.


La información que recibe el electorado sobre un candidato al poder popular se refiere exclusivamente a la incondicionalidad del mismo a la revolución, al Partido y al Comandante en jefe. Eso es lo que se mide a la hora de su elección. Sólo eso.


A la larga, todos los cubanos saben que es completamente indiferente a quién se elija. Siempre serán propuestos y "elegidos" aquellos candidatos que respondan sin discusión a los mandatos del Partido antes que a los intereses de sus electores.


Finalmente, llega el día de las elecciones. Estas se realizan los domingos para que puedan acudir la mayoría de los votantes.


El colegio electoral se sitúa en la casa de algún militante del Partido de la circunscripción arreglada para semejante ocasión.


Es práctica general que los militantes del Partido de la circunscripción acudan a las casas de los votantes morosos y los escolten "amablemente" a los colegios electorales para obtener el índice de asistencia requerida por los órganos partidarios superiores.


Una vez en el colegio, el votante es recibido por la mesa de la comisión electoral local, la cual asienta en una lista su nombre con su número de carnet de identidad, documento obligatorio en Cuba y le entrega la boleta de elección.


La boleta sólo tiene los nombres de los candidatos con una casilla al lado donde se debe marcar el candidato "preferido"


Al recibir la boleta, el votante debe entrar en un recinto hecho con mamparas improvisadas con una cortina en la entrada para "asegurar" la privacidad al momento de llenar la boleta.


Muchos votantes, para cumplir con la formalidad, marcan la casilla del primero que encuentran. Otros, más arriesgados, las marcan todas o no marcan ninguna o, simplemente, marcan más de lo solicitado para que la comisión anule la boleta si muchos problemas. Los más osados escriben lo que se les ocurre, desde garabatos, hasta consignas contra el gobierno e insultos soeces.


Al salir del recinto cerrado, el votante se dirige a la urna electoral, escoltada por dos niños en uniforme escolar con la pañoleta de pionero comunista, donde introduce su boleta doblada.


Al final de la jornada electoral, la Comisión electoral de la circunscripción –integrada por militantes del partido de la zona- abrirá ante testigos –otros militantes de la zona- la urna electoral y comenzará el conteo de votos. Sólo se tomarán en cuenta las boletas que marquen la cantidad de candidatos establecida. El resto, serán declaradas anuladas. El presidente del colegio electoral simulará la lectura del conteo de votos.


En los días del maleconazo de 1994 cuando la mayoría del pueblo esperaba la caída del régimen castrista y llenaban las boletas electorales de consignas contrarrevolucionarias e insultos soeces, las cifras siempre resultaban favorables para el gobierno. Esto sólo se lograba adulterando las cifras desde el mismo colegio electoral de la circunscripción. Sin embargo, poco importan las cifras de un colegio aislado.


Lo importante para la propaganda castrista son las cifras globales-


Las verdaderas cifras de los resultados electorales circularán secretamente por los canales internos del partido con carácter de secreto de estado. Sin embargo, si las cifras son muy chocantes para el Comandante en jefe, las instancias inmediatamente inferiores las adecuaran al estado de ánimo de este.


Al final de todo el proceso electoral, las cifras de las elecciones siempre demostrarán un apoyo popular aplastante al régimen y los delegados y diputados serán indefectiblemente ultraoficialistas. Esto regocija siempre los amantes del gobierno de Fidel Castro, sobre todo extranjeros, quienes nunca dudarán de cantidades de participación y aprobación popular que exceden en mucho las de los verdaderos países democráticos, demostrando la "superioridad" de la "democracia socialista" sobre la "capitalista".


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*Ver en este blog el comentario del 27 de abril de 2010 OMNIPOTENCIA Y OMNISCIENCIA DEL PARTIDO COMUNISTA

Tuesday, May 11, 2010

EL FRAUDE DE LA 12ª REPÚBLICA DE CUBA



Como ya hemos dicho*, en el mes de enero de 1972, Fidel Castro, tras soportar en Moscú una de las humillaciones más graves de su vida, regresó a Cuba con la encomienda de transformarla en colonia soviética. Esta era la condición sine qua non para recuperar el subsidio ruso que había perdido por su incapacidad para cumplir con los compromisos contraídos con la URSS a principios de los 60.


Para consumar las exigencias del Kremlin, en primer lugar, Fidel Castro debía establecer una constitución semejante a la soviética, con la previa restructuración del partido, la verdadera estructura del poder comunista, como ya hemos explicado**.


La instauración de una constitución foránea en Cuba era harto complicada para Fidel Castro.


Generalmente, las revoluciones son producidas por grandes catástrofes económicas y sociales. En cambio, la revolución cubana de 1959 se produjo en los momentos del mayor auge económico que jamás haya experimentado la Isla.


El principal motivo de la revolución contra la dictadura del general Fulgencio Batista consistía en que este había derribado la 9ª República - instaurada por la Constitución de 1940- con su golpe de estado de 1952.


La constitución de 1940 era considerada como la más avanzada del mundo y el resultado supremo de las 8 repúblicas cubanas anteriores, a saber, las 4 repúblicas en armas contra el colonialismo español, 1 autonomista, 1 intervenida por los norteamericanos y las 2 surgidas durante el llamado período republicano. Sin embargo, ello era pura mitología política inventada por los opositores del gobierno de facto de Batista. En realidad, los tres gobiernos que rigieron bajo la 9ª República (entre los que se contaba un término presidencial del propio Batista apoyado por los comunistas) fueron harto corruptos y, permitieron una violencia política sin precedentes en la Isla.


Fulgencio Batista había instaurado su odiada 10ª república por medio de un golpe de estado y la imposición de la Ley constitucional de 1952, con la que derogó la Constitución de 1940 y muchos de los derechos civiles. Ello provocó la ira de todas las tendencias políticas opositoras que deseaban el retorno a la república precedente. Es en esta lucha que Fidel Castro se destaca como el líder indiscutible de los propósitos nacionales. Sin embargo, una vez en el poder, Castro pondrá todos los obstáculos posibles para evitar la reinstauración de la Constitución de 1940, aprovechando el desmantelamiento de las instituciones democráticas por el gobierno de su predecesor.


A poco más de un mes del triunfo revolucionario, Fidel Castro aceptará la instauración de la 11ª república provisional a través de la Ley fundamental de 1959. Este era un pretendido paso previo a la reinstauración de la derrocada 9ª República. Sin embargo, Castro tenía otros planes bien distintos.


Desde su ascenso al poder, Fidel Castro provocó continuas turbulencias políticas debidas a las confiscaciones masivas de propiedades -disfrazadas de profundas medidas populares- y al meteórico diferendo con los EE.UU., camuflado por el extremismo nacionalista. Estos le permitieron lanzar la oportunista consigna de "¿Elecciones para qué?" bajo la justificación de que los enemigos del pueblo y la Patria utilizarían las campañas eleccionarias y las urnas para subvertir la revolución.


Durante 13 años, Fidel Castro prohibió mencionar siquiera la Constitución de 1940, elecciones, división de poderes, asamblea constituyente, parlamento o cualquier otra cosa que atentara contra su poder unipersonal absoluto. No fue hasta su regreso de Moscú en enero de 1972 que habló de la necesidad de una nueva constitución.


Para enmascarar el hecho de que debía imponer al país una copia de la constitución soviética, Castro crea una comisión de "estudios jurídicos" con el pretendido propósito de "buscar las bases para redactar una nueva constitución". Para endulzar la píldora, al frente de la misma pondrá a Blas Roca, uno firmantes de la mítica constitución del 40.


Blas Roca era un personaje de absoluta ambigüedad política. Antiguo secretario general del Partido Socialista Popular, siguiendo las órdenes del KOMINTERN, había apoyado indistintamente a Fulgencio Batista y a Fidel Castro, además de haberle entregado a este último el partido comunista en forma inconsulta. Ello trasgredía todas las reglas y estatutos del viejo partido comunista lo que provocó no pocos disgustos y conflictos entre muchos de sus dirigentes y militantes.


El 22 de octubre de 1974, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y el Buró Político del Partido Comunista de Cuba –que estaban constituidos casi por los mismos miembros- adoptaron crear una comisión mixta del Partido y del Gobierno –el mismo perro con dos collares distintos- con el objetivo de preparar y redactar un anteproyecto de constitución. Al frente de la misma, estará nada menos que el mismo camarada Blas Roca, que, por demás, estaba muy lejos de ser, no ya abogado, sino ni siquiera amanuense de juzgado.


Sin mediar asamblea constituyente alguna - donde los representantes populares discutieran el cuerpo de la nueva ley fundamental- la "comisión redactora" le entregará, con la solemnidad de los grandes fraudes, el anteproyecto de constitución al Comandante en Jefe. Este, con la misma rimbombancia, ordenará su "discusión" popular inmediata.


Según los órganos de propaganda del régimen cubano, durante el proceso de discusión pública del anteproyecto de constitución socialista, participaron 6.216.981 personas que propusieron 12.883 modificaciones, 2.343 adiciones de contenido constitucional, así como 84 solicitudes de aclaraciones. Para un documento de escasas 40 páginas, todo ello lo hubiera cambiado radicalmente. Sin embargo, el proyecto de Constitución socialista saldrá de este proceso casi intocado, con el cambio esporádico de una que otra frase intrascendente para darle un toque tropical y nacionalista al gélido tono siberiano de la constitución soviética.


El 29 de diciembre de 1975, en las conclusiones del Primer Congreso del Partido, se darán a conocer los "resultados" de la "discusión pública" del anteproyecto constitucional y se promulgará la Ley No. 1299, según la cual, este se sometería a la aprobación popular en un Referéndum nacional a realizarse el 15 de febrero de 1976.


A partir del momento en que se llamó al Referendo Nacional para aprobar la Constitución socialista, la comisión del miedo, a través del departamento de contrapropaganda de seguridad del estado, comenzó a propalar rumores en forma subrepticia entre la población. Uno de los rumores más intimidantes consistía en afirmar que las urnas que se utilizarían para el referendo estaban preparadas para que las boletas cayeran en el mismo orden que las listas en que se anotarían los participantes, de forma que se pudiera determinar quiénes votaron a favor y quiénes no. El otro rumor era que la ausencia a las urnas sería informada inmediatamente al centro de trabajo o de estudios de los ciudadano en cuestión, lo que perjudicaría su carrera laboral o profesional de forma inapelable eirreversible.


No es desconocido que la comisión encargada del referendo había sido designada por el Partido y estaba integrada por varios de sus dirigentes. Cada uno de los colegios donde se establecieron las urnas estaba dirigido por los núcleos del partido locales, los cuales estaban encargados de velar el proceso y contar los votos. De igual forma, los canales de la información de los conteos locales a las instancias nacionales, también eran del Partido. Como, para el partido, la prioridad es la propaganda, es lógico que las cifras informadas por sus órganos –absolutamente inverificables para cualquiera que no se halle en sus más altas esferas- sólo estén de acuerdo a sus propósitos propagandísticos. Por demás está decir que, en Cuba, ninguna instancia inferior se atreve a enviar a las superiores información alguna que pudiera disgustar al Comandante en jefe so pena de sufrir las consecuencias.


Finalmente, el 24 de febrero de 1976, en acto solemne y público celebrado en el Teatro "Carlos Marx" en la ciudad de La Habana, fue proclamada la Constitución socialista de la 12ª República Cubana.


En el acto de proclamación constitucional, se informó que, de un total de 5.717.266 electores, ejercieron el voto 5.602.973 para un 98% de asistencia a las urnas. De los mismos, 5.473.534 dijeron "sí", o sea un 97,7% de los que votaron, y 54.070 dijeron "no", el 1%. Asimismo, 44.221 votaron en blanco (el 0,8%) y hubo 31.148 boletas anuladas (el 0,5%). No ejercieron su derecho al voto 114.293 electores (el 2%). Una democracia tan perfecta y tan paradigmática no puede menos que levantar sospechas.


Con la "aprobación" de la 12ª República de Cuba pareciera que Fidel Castro, el máximo adalid de la independencia y el nacionalismo en Cuba, había logrado su cometido de entregarle la Isla en forma incondicional a los rusos. Sin embargo, este debería enfrentar, a pesar de su control total sobre el país, el acto que más había temido en toda su vida: ser ratificado por una votación nacional como máxima figura del país. Para ello, recurrirá a uno de los capítulos más oscuros –que no son pocos- de su vida política


*Ver en este mismo blog el comentario del 21 de abril del 2010, "Democracia a lo Soviético".


**Ver el comentario "Omnipotencia y omnisciencia del Partido Comunista" del 27 de abril de 2010 en este mismo blog.

Thursday, April 29, 2010

LA SOVIETIZACIÓN DE CUBA Y LA GUERRA DE ANGOLA



En el comentario anterior fue dedicado a describir la estructura y el funcionamiento del Partido Comunista en los países del bloque soviético para, a continuación, explicar las estructuras y el funcionamiento del gobierno comunista. Dichas estructuras persisten en Cuba en su forma prístina a pesar de que los que se la impusieron a Fidel Castro han desaparecido hace casi 20 años. Sin embargo, antes de embarcarnos en semejante explicación, es preciso relatar todas las manipulaciones de Fidel Castro para implantar semejantes estructuras en Cuba, que terminará en uno de los episodios más oscuros y trágicos de la historia de Cuba.

Como ya dijimos, el segundo paso de Castro para implantar la sovietización de Cuba fue la remodelación el Partido a imagen y semejanza del resto de los partidos comunistas del COMINTERN. Brezhnev, con la amenaza de retirar el subsidio soviética al gobierno de Fidel Castro, logró convertir a este, de némesis de los partidos comunistas en América latina y África, en su fiel y querido camarada.


Fidel Castro llamará a la realización del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en diciembre de 1975, a 10 años de su creación. Para su celebración, Castro utilizó su llamado departamento de "contrapropaganda", es decir, su maquinaria secreta de divulgación de rumores entre la población, para levantar expectativas de que el congreso iba a representar un salto significativo en el mejoramiento de las condiciones de vida. Sin embargo, como era lógico, todas aquellas discusiones y discursos interminables estaban dirigidos a ocultar la implantación de las estructuras estalinistas sobre toda la sociedad cubana y hasta en los más remotos rincones de la Isla, expandiendo y profundizando en forma absoluta el poder dictatorial de Fidel Castro. Es por ello que, a pesar de que la sovietización le fue impuesta en forma humillante, este jamás se despojará de la misma.


Ahora bien, lo que nunca comprenderían los soviéticos fue que intentar el control sobre Fidel Castro era igual que tomar a un tigre por la cola. En la década de los 60, cuando Nikita Jruchov tomó al joven Castro bajo su égida, subsidiando totalmente su gobierno, este jamás había aceptado las reglas del COMINTERN. Desde un principio retó los dogmas de la ideología marxista leninista del Partido comunista soviético. Así, promovió en la Isla toda una serie de conversatorios y conferencias de todas las tendencias antisoviéticas del marxismo y el radicalismo internacional. Por otra parte, se embarcó en todo tipo de aventuras políticas, contrarias a la política de "coexistencia pacífica" soviética y de los partidos comunistas de los países del tercer mundo. Así, promovió movimientos terroristas en toda América latina, África y Asia, ignorando y hasta combatiendo los partidos comunistas del COMINTERN soviético.


Cuando todo parecía ya bajo control en la Isla, tres meses antes de la celebración del primer congreso partidista en Cuba, un contingente cubano aterrizará en el aeropuerto de Luanda, la capital de Angolana, iniciando una guerra que arrastrará a los soviéticos a una cadena de aventuras internacionales que terminarán conociéndose como la "política Brezhnev".


Fidel Castro es incapaz de aceptar el papel de simple gobernador de una provincia colonial soviética. Su protagonismo es incapaz de contenerlo el globo terráqueo. Su intervención en el conflicto angolano fue el vehículo de escapar a tan vergonzoso destino.


Nadie sabe la razón de la aventura militar de Fidel Castro en África ni cómo convenció a los soviéticos para que lo secundaran. El pretendido sirviente había embarcado a sus señores en una aventura con ninguna posibilidad de triunfar.


Los grandes beneficiarios de la guerra angolana no fueron ninguno de sus protagonistas. Los angolanos de todos los bandos pusieron los muertos y el desastre económico y social de su país que sólo ahora, poco a poco, al cabo de 20 años, han comenzado a superar muy lenta y gradualmente. Tampoco, la intervención cubana en Angola tuvo ni remotamente nada que ver con la caída del apartheid en Sudáfrica como nos han querido vender. Mucho menos significó ganancia alguna para la URSS ya que drenará gran parte de sus recursos y los conducirá, a la larga, a su desmoronamiento.


El pueblo cubano será uno de los peores perjudicados de los 13 años de guerra angolana, de la que sacó varios miles de muertos, heridos y mutilados, amén de la inutilización durante todos esos años de gran parte de sus recursos materiales y humanos.


Paradójicamente, los inmediatos beneficiarios de la guerra de Angola fueron los enemigos de la revolución, el socialismo, y la URSS, es decir, los norteamericanos, más específicamente, los grandes intereses petroleros angloamericanos. Estos aún dominan el subsuelo de Cabinda. En esta provincia angolana, se produjo una de las batallas más cruentas que protagonizaron los cubanos, quienes ofrendaron cientos mártires y verdaderas muestras de heroísmo al pie de los pozos de petróleo de la Standard Oil, la Shell y la Texaco.


No se sabe aún cómo Fidel Castro logró engatusar a los soviéticos de forma tal que, tras la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba y el comienzo de la guerra africana, el primero de mayo de 1976, el Kremlin le condonara completamente la deuda de Cuba. Esta fue una de las mayores victorias del gran estafador cubano, quien recuperó su protagonismo político internacional a pesar de aparentar la absoluta subordinación a los designios del Kremlin.


En 1976, pesar de sus victorias personales, Fidel Castro tenía aún que conjurar uno de sus mayores demonios: cómo convencer a buena parte de sus compañeros y afectos para que aceptaran la imposición de una constitución de corte soviético cuando él se había negado renuentemente a reinstaurar la Constitución de 1940. Este había sido motivo principal de la revolución que, liderada por él, había triunfado en enero de 1959. Como veremos en el próximo comentario, logar la aceptación general de la constitución socialista fue una de las historias más oscuras del gobierno de Fidel Castro.

Tuesday, April 27, 2010

OMNIPOTENCIA Y OMNISCIENCIA DEL PARTIDO COMUNISTA



(Este comentario lo escribí pensando especialmente en todos mis amigos venezolanos.)


Al reportar las pasadas "elecciones" del domingo 25 de abril desde La Habana, las agencias de noticias France Press y la española EFE repiten como papagayos los clichés propagandísticos de los órganos de propaganda castrista:


En Cuba, el único partido político autorizado es el Partido Comunista (PCC), que no postula oficialmente candidatos en esta elección, pero supervisa el proceso y se asegura de que ningún opositor resulte elegido.


Además, no hay campañas proselitistas y los candidatos a concejales, encargados de atender problemas cotidianos de la población, son propuestos en reuniones de vecinos a mano alzada.



(http://www.elnuevoherald.com/2010/04/25/704640/arremetida-contra-eeuu-y-la-oposicion.html#ixzz0mDsKidDthttp://www.elnuevoherald.com/2010/04/25/704640/arremetida-contra-eeuu-y-la-oposicion.html)




Ninguna de estas agencias ha tenido la decencia de gastar ni una neurona en estudiar de la forma más superficial el verdadero rostro de las instituciones políticas cubanas.


Con estos amigos, para qué queremos enemigos.


En Cuba, no hay separación de poderes. Peor aún, todos los poderes son uno mismo, como la divina trinidad cristiana. Ello lo garantiza el Partido Comunista.


Para comprender cómo funciona el sistema electoral y el gobierno cubanos, es preciso saber primero cómo funcionan las estructuras ideológico políticas en Cuba.


En el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba -realizado en diciembre de 1975-, se ofreció públicamente el diseño del proceso de la sovietización de Cuba. En primer lugar, el Partido comunista cubano sería remodelado a imagen y semejanza del Partido Comunista de la Unión Soviética. Este fue el segundo paso de Fidel Castro para la entrega del país a los soviéticos después de su rendición ante el Kremlin en enero de 1972.


El Partido de los países comunistas es generalmente incomprensible para las personas que viven en las naciones de corte occidental. En realidad, no es un partido político propiamente dicho sino la estructura central, el esqueleto y la médula de los gobiernos comunistas

Karl Marx había soñado con un partido que incluyera a todos los obreros del planeta, su querida Internacional.


Lenin, que tanto combatió el revisionismo, revisará, en cambio, entre otras muchas cosas del marxismo, la organización de los comunistas. En vez del partido de todos los trabajadores, lo que le daría un carácter inclusivo, el partido bolchevique (palabra rusa que significa paradójicamente la mayoría) se reducía a la agrupación exclusiva de la "vanguardia" de la "clase obrera". Esta no era otra cosa que una organización de agitadores y terroristas. Semejante concepción la aprovechará Stalin posteriormente para convertir al Partido Comunista en su principal instrumento de dominación autocrática.


Stalin convertirá al partido comunista de agrupación político propagandística en una estructura gubernamental. Esta abarcará y se infiltrará en los más remotos resquicios de la vida social del país. Ni el más oscuro rincón escapará a los tentáculos del Partido Comunista en sus más diversas apariencias, desde institución gubernamental, medio de comunicación, etc. hasta organización "no gubernamental", religiosa, cultural, de entretenimiento y cualquier otra forma de asociación humana posible. El partido comunista, así, se transformará en la más perfecta maquinaria de control social que jamás haya existido en la historia humana. Ningún déspota u oligarquía ni teocracia había logrado jamás un control tan extenso y profundo de la sociedad y de cada uno de sus integrantes individuales.

La estructura visible del Partido Comunista es simple pero engañosa.


Las organizaciones comunistas de base son los núcleos del partido organizados en cada centro de trabajo y estudio, así como en cada comunidad del país, por más insignificante o aislada que sea.


Teóricamente, el máximo órgano de dirección del Partido es su Congreso. Este es la reunión de los delegados de todas las organizaciones de base del partido. En la misma, a través del "centralismo democrático", se deberían elegir por votación directa los integrantes del Comité Central y del Buró político, así como aprobar los estatutos y el programa del partido, y toda una serie de tesis y propuestas para el "mejoramiento" de la sociedad socialista.


Como convocar el Congreso del Partido es tan costoso, los estatutos de los partidos del COMINTERN establecían que este debería reunirse cada 5 años.


Durante los períodos en que el Congreso no estuviera sesionando, lo representaría el Comité central. Este debería reunirse varias veces en el año para verificar el cumplimiento de los acuerdos del Congreso partidista. Y, finalmente, en los periodos en que el Comité Central, a su vez, no estuviera reunido, el Buró Político fungiría como su representación permanente.


Según la teoría marxista leninista estalinista, la estructura del partido parece altamente democrática. Sin embargo, todo no es más que una fachada bien elaborada para ocultar el profundo carácter dictatorial y antidemocrático de los partidos comunistas en el poder.


En la práctica de los gobiernos comunistas, todo está de cabeza con respecto a la "teoría" marxista leninista del partido.


La estructura de un país comunista se construye a imagen y semejanza a la del Partido único dominante. Esta es una construcción perfectamente piramidal. En su cúspide, está el Buró político, sede del máximo líder (bajo la investidura de secretario general del partido) y sus secuaces más cercanos, desde donde dimanan todas los decretos que deberá cumplir el resto del país.


El papel del Congreso del Partido es ratificar al secretario general en su puesto en forma vitalicia haga lo que haga y ocurra lo que ocurra, así como justificar ideológicamente cada una de sus arbitrariedades.

El Comité Central del partido no es el representante del Congreso del partido sino la maquinaria de dominación del buró político.


El Comité central del Partido agrupa a todos los funcionarios del Estado, los mandos superiores del ejército y el ministerio del Interior, y a los dirigentes de todas las instituciones y organizaciones sociales consideradas como no gubernamentales, desde laborales hasta religiosas, pasando por las deportivas, culturales, femeninas, deportivas, de entretenimiento, en fin, todas las agrupaciones organizadas o toleradas por el gobierno.


Todos los integrantes del Comité Central del Partido son simultáneamente integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del estado. Como veremos en próximos comentarios, los mismos serán sistemáticamente "elegidos" por el "pueblo" para tales cargos. De este modo, la separación de los poderes del estado es ficticia ya que están subordinados absolutamente a los designios de la cúpula del partido.


A través del Comité central, el poder del Partido se superpone al resto de las instituciones económicas, sociales, políticas, culturales, ideológicas y en apariencia no gubernamentales.


Si, desde la cúpula, los altos órganos del partido dirigen, controlan y reprimen toda la actividad social en general, las organizaciones de base son el largo brazo del partido para administrar, vigilar y reprimir cada uno de los individuos y las actividades singulares ordenadas y permitidas por las más altas instancias.


Nada se mueve en el país si no es ordenado o tolerado por el Partido.


Existen fuertes motivaciones para que, en un país comunista, haya multitud de individuos que acepten ser una tuerca de esa gran maquinaria de control y represión social que es el partido.


En los países comunistas la miseria, las carencias, las vicisitudes y las frustraciones son el instrumento básico de control de la sociedad. Para aliviarlas o evadirlas, el individuo debe hacerse de una carrera profesional, laboral, militar o política y progresar socialmente para acceder a las prebendas que recibe la clase de los burócratas, los mandos militares y los dirigentes políticos


La única manera de lograr un "status" soportable y hasta acomodado es pertenecer al Partido. De lo contrario, el individuo tiene está condenado a vegetar en la mediocridad y la pobreza más intolerable y desesperanzada. También, tiene la opción de convertirse en un delincuente pero esta opción significa vivir perennemente con la espada de Damocles sobre su cabeza de dar con huesos en el sistema penal medieval de los países comunistas y sufrir el estigma del "antisocial" por el resto de su vida.

Sin discusión, no hay tiranía más perfecta y eficiente que la del partido marxista leninista.

Es por ello que, pesar de que los soviéticos obligaron a Fidel Castro a imponer las estructuras estalinistas de poder en Cuba en enero de 1972, el Comandante en jefe no se ha deshecho de las mismas aún cuando la URSS haya desaparecido hace 20 años. Estas estructuras le han sido harto útiles a Castro para eternizarse en el poder, incluso en el estado de senilidad y depauperación total en que se encuentra en la actualidad.

Sunday, April 25, 2010

EL PODER EN EL “PARAÍSO” DE LOS TRABAJADORES



Este domingo 25 de abril del 2010 fue el señalado para las elecciones parciales en Cuba. Un cable de la agencia EFE, aunque menciona la esperada marcha de las Damas de blanco, la inmolación de Zapata Tamayo y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, ofrece una visión demasiado idílica del proceso electoral cubano.


El gobernante Partido Comunista (PCC, único) no postula candidatos, pero supervisa todo el proceso y asegura, con su influencia y el voto de sus militantes, que no sea electo ningún opositor a la revolución.


Las autoridades, que defienden el sistema electoral cubano como el más democrático del mundo y sin millonarias campañas, reportan una asistencia a las urnas de más del 95%, que destacan como una "victoria de la revolución'' en la isla comunista, de 11,2 millones de habitantes.


El sistema electoral, vigente desde 1976, prevé que los candidatos a delegados municipales (concejales) sean propuestos por asambleas de vecinos a mano alzada.


(http://www.elnuevoherald.com/2010/04/23/703194/cuba-llama-a-responder-campana.html#ixzz0m8XPjK7C)


Esta nota de la agencia española EFE parece salida directamente de "el Estado y la Revolución" de Vladimir Ilich Lenin.


Las elecciones de este domingo 25 de abril no se corresponden con el cronograma electoral establecido por la Constitución de 1976. Según esta, copia tropicalizada de la Constitución de la URSS, las elecciones en Cuba se deberían realizar cada dos años y medio. Esta norma se siguió religiosamente en Cuba hasta el 2003. Sin embargo, las elecciones del 2006 nunca se celebraron.


En 2006, sobreviene la "secreta" enfermedad que sacó oficialmente a Fidel Castro de la escena política. La incertidumbre se extenderá sobre la Isla y se desarticulará completamente la agenda política. Las elecciones programadas para ese año, aunque parciales, se obviarán. Nadie protestará ni se atreverá a mencionar este hecho.


No será hasta enero del 2008 que se reiniciarán las elecciones en Cuba ya fuera del cronograma constitucional para legitimar el "traspaso" de poderes de Fidel Castro a su hermanito Raúl.


A pesar de que la URSS desapareció hace casi 20 años, el sistema de gobierno creado por Lenin y "perfeccionado" por Joseph Stalin persiste en Cuba. Lo sorprendente es que Fidel Castro lo haya mantenido aún cuando haya constituido una vergonzosa imposición del Kremlin convoyada por una humillación personal al propio Comandante en Jefe. Este debe haber descubierto una gran utilidad propagandística y organizativa en el mismo para no haberlo desarticulado una vez que sus espónsores desaparecieron de la faz de la tierra en 1991.


Como decíamos en el comentario anterior, a su regresó de su Canossa moscovita en enero de 1972, Fidel Castro se presentó contrito en TV para "informar" al pueblo acerca de los nuevos acuerdos económicos entre Cuba y la URSS. En esta intervención, detalló los millonarios empréstitos y el cronograma de pagos que se extendía por un plazo de 25 años. Por primera vez en su vida, Castro se comprometía públicamente a cumplir con los compromisos económicos con un acreedor. Durante toda su carrera política, Castro le había robado dinero de todo el mundo a cambio de promesas jamás cumplidas. Sin embargo, en aquel enero de 1972, todo parecía haber cambiado.


Lo que no anunciará Fidel Castro al pueblo en aquella ya olvidada comparecencia televisiva de enero de 1972 fue que la URSS le había otorgado tales empréstitos a cambio de que, muy a su pesar, impusiera en Cuba una organización económica, política e ideológica semejante a la de la Unión Soviética. Ello significaba la subordinación absoluta del gobierno de Cuba a los designios del Kremlin, algo tan alejado del espíritu irrestricto y delincuencial de Fidel Castro.


A partir de su intervención televisiva a su regreso de la URSS en enero de 1972, Fidel Castro comenzará la tarea de darle la apariencia de organización a un país destruido por la arbitrariedad, el caos y la anarquía durante los 13 años de su desgobierno. Su primer acto fue convocar el XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba en 1973. Ello sorprendió a muchos ya que los sindicatos, junto a la mayoría de las organizaciones que existían en Cuba, habían sido abolidos en la nefasta "Ofensiva Revolucionaria" de 1968.


Tras más de un decenio de carencias y restricciones, el XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) levantó enormes expectativas entre la población en cuanto a la mejoramiento de condiciones de vida y de la restauración de ciertas libertades económicas y sociales.


La gran revelación del XIII Congreso obrero fue la actitud de Lázaro Peña, antiguo secretario general de la CTC hasta su disolución en 1968.


Lázaro Peña, dirigente comunista y sindical desde la década de los años 30, fue uno de aquellos que, junto a Blas Roca, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez, le entregaron en 1962 el Partido Socialista Popular (seudónimo del partido comunista cubano, fundado en 1925 y afiliado al COMINTERN estalinista) a Fidel Castro, que nunca había sido comunista. A los ojos de muchos "pericos viejos" (sobrenombre dado en Cuba a los antiguos militantes del PSP), esto era un pecado capital ya que ello debía haberse aprobado en un Congreso del partido previo, según los estrictos estatutos de este. Finalmente, la mayoría de los viejos comunistas descontentos fueron "depurados" durante la "lucha contra el sectarismo" y la "microfracción", entre 1962 y 1968, junto a muchos integrantes del 26 de julio, del Directorio revolucionario y el Partido Ortodoxo. Aquellos fueron algunos de los procesos de "purificación" de las filas revolucionarias, que llevaron a Fidel Castro al poder absoluto y a los disconformes entre las filas revolucionarias a la cárcel, el exilio y a la muerte.


En el Congreso obrero, Lázaro Peña, para sorpresa general, se enfrentará inusitadamente a Castro. En sus discursos, Peña demandó mayores beneficios para los trabajadores y una mayor participación del movimiento obrero y sus sindicatos en la gestión estatal.


Las demandas de Lázaro Peña eran harto incómodas para Fidel Castro, quien no podía tomar medidas contra su "camarada" por la ascendencia del mismo ante Moscú. Castro sólo pudo responder tangencialmente las propuestas del dirigente obrero, las que fueron totalmente ignoradas en las declaraciones finales del Congreso bajo la presión del Comandante en Jefe.


En un final, la "suerte", como siempre, acompañará a Fidel Castro.


Pocos meses después del Congreso obrero, un cáncer demasiado fulminante terminará con la vida de Lázaro Peña. Castro tomará rápidamente las riendas de la incómoda Central de los Trabajadores de Cuba, feudo del difunto. Para sustituirlo, el Comandante en Jefe escogerá a uno de sus más fieles y anodinos sirvientes llamado Pedro Ross Leal. Este será durante decenios un perro guardián ante el movimiento obrero, asegurando la "fidelidad" absoluta de los sindicatos al Comandante en Jefe.


Como todos los eventos en Cuba, el XIII Congreso de la CTC no representó ningún beneficio para los trabajadores ni la población. Todo lo contrario, fue sólo una excusa para eliminar las pocas dádivas que le había otorgado el gobierno de Fidel Castro a los trabajadores para motivarlos a defender la revolución con las armas, aceptar todas las medidas de totalización y austeridad, y realizar el esfuerzo ingente de la zafra de los 10 millones.


A partir del XIII Congreso de la CTC, los sindicatos en Cuba se transformaron en un instrumento de control y represión más sobre toda la fuerza laboral de la Isla. En los próximos 20 años, se prohibirá toda actividad laboral fuera de las instituciones del estado, así como todo acto de protesta o de demanda de los derechos de los trabajadores.


El paraíso y el "poder" de los obreros pasa, en definitiva, por su esclavización total.

Wednesday, April 21, 2010

DEMOCRACIA A LO SOVIÉTICO



El 25 de abril de 2010 comenzarán las elecciones en Cuba. Estas han sido utilizadas tanto por el gobierno cubano como por sus afectos, sobre todo extranjeros, para "demostrar" que en la Isla no rige una dictadura sino un estado totalmente popular, mucho más democrático que los gobiernos de los llamados países capitalistas.

A pesar de que la llamada "democracia socialista" legitimará propagandísticamente la eternización en el poder de Fidel Castro, este no la instauró por voluntad propia. Todo lo contrario.

Desde su ascenso al poder, Castro evitó por todos los medios posibles institucionalizar su gobierno.

La revolución de 1959 solo tuvo un motivo: la reinstauración en Cuba de la democracia y el estado de derecho determinados por la Constitución de 1940. Esta había sido derogada por el golpe de estado del general Fulgencio Batista de marzo de 1952, quien desarticuló las instituciones democráticas en Cuba.

Fidel Castro resultó ser más antidemocrático aún que Batista. Desde su llegada al poder, aprovechó y provocó todo tipo de confrontaciones políticas tanto internas como externas para evitar la reinstauración de la Constitución del 40 y la realización de elecciones de ningún tipo. "¡Elecciones para qué!" fue la primera consigna inventada por Castro, pretendiendo que los" enemigos del pueblo" utilizarían las urnas para socavar la revolución.


Desde 1959 hasta 1976, Fidel Castro evitará por todos los medios darle una organización de ningún tipo al estado bajo su control. Ernesto "Che" Guevara, aprovechó un extenso viaje de Fidel a la URSS en 1963 para aplicar ciertas medidas de organización a la economía y terminó en las selvas de Bolivia, para que se muriera "heroicamente".


Fidel Castro es el enemigo absoluto del orden y legalidad. Su estilo de gobierno preferido es la arbitrariedad, el caos y la anarquía. Sin embargo, no pudo disfrutar por mucho tiempo su utopía del desastre.


Desde el inicio de su diferendo con los Estados Unidos, el premier soviético Nikita Jruchov había subsidiado el gobierno de Castro para que hiciera y deshiciera a su antojo mientras que Cuba fungiera como portaviones y portacohetes soviético. Sin embargo, todo cambió cuando Jruchov fue defenestrado como Primer ministro de la URSS en 1964.


Lo primero que Leonid Brezhnev hizo en 1964, al sustituir a Jruchov en su sitial de jefe máximo del Kremlin, fue obligar a Fidel Castro a cumplir con los acuerdos comerciales entre Cuba y la URSS. Estos acuerdos establecían que la URSS le compraría la toda producción azucarera de Cuba con a precios muy por encima de los mundiales, sustituyendo con creces a Estados Unidos como principal socio comercial de la Isla. Para asimilar semejante producción, la URSS sacrificó la producción de azúcar de remolacha de Ucrania, que ascendía a 6 millones de toneladas anuales. Por su parte, Cuba debería aumentar su producción azucarera en un millón de toneladas anuales para satisfacer la demanda soviética, hasta llegar a 10 millones de toneladas en 1970.

En 1968, Cuba estaba muy lejos de cumplir su parte del acuerdo comercial con la URSS, además de haber dilapidado gran parte de los recursos que esta le había suministrado. Para colmo, Fidel Castro se había burlado de la política internacional del Kremlin. En sus aventuras políticas en América Latina, África y Asia, había ignorado, desprestigiado y se había opuesto sistemáticamente a los partidos comunistas asociados al COMINTERN, la rama política internacional del KGB soviético.

En los momentos en que Cuba se hallaba más aislada del mundo, sobre todo por ayudar a todos los movimientos terroristas internacionales, los soviéticos le suspenderán todo los suministros, la única fuente de recursos de la Isla. Los cubanos sufrirán las peores carencias de su historia, dejando pequeñas las épocas de Machado y de la reconcentración de Weyler, tomadas en Cuba como referencia de malos tiempos. Fidel Castro, entonces, volcará toda la fuerza laboral de la Isla al cultivo y corte de la caña de azúcar en un esfuerzo desesperado por cumplir con los acuerdos comerciales con la URSS para restablecer el cordón umbilical ruso. Sin embargo, todo fue en vano. La zafra de los 10 millones de toneladas no llegó a ocho, a pesar de que Fidel Castro se la ingenió para trastocar las cifras y unir las zafras de dos años consecutivos. Era la primera gran derrota moral del Comandante en Jefe.

Brezhnev tardará más de un año en llamar a la oveja perdida a su redil.

No es hasta principios de 1972, que Fidel Castro será llamado a la URSS en un viaje comparable al de Enrique IV a Canossa. A su llegada a Moscú, Castro no será recibido con los honores de un jefe de estado sino por un insignificante miembro suplente del Comité Central del PCUS que lo conducirá a un hotel de turistas extranjeros, donde deberá esperar días para ser recibido en el Kremlim. De vuelta a Cuba con la cola entre las patas, Castro llevará la encomienda de instaurar en Cuba un sistema político y económico clonado del de la Unión Soviética. Sólo si sovietizaba convenientemente la Isla, tendría acceso al subsidio soviético a través de su integración del Consejo de Ayuda Mutua o CAME con el que el Kremlin dirigía la economía del bloque de países comunistas. Los soviéticos lograron así entrar por el aro al indomable comandante.

Como veremos, el llamado Poder popular en Cuba es una copia papel carbón de los soviets rusos transformados de su versión original allá durante la revolución de 1905 por Stalin en un sistema diseñado especialmente para que tenga la apariencia de un organismo democrático siendo exactamente su opuesto. Su instauración en Cuba culminará con uno de los capítulos más tenebrosos del gobierno de Fidel Castro. (Continuará)

Monday, April 19, 2010

CORRUPCIÓN Y MUERTE EN LA HABANA





Es imposible probar si la muerte del ingeniero chileno Roberto Baudrand en Cuba fue accidental o provocada.



Cuanto ocurre en Cuba escapa a toda posibilidad de transparencia informativa o de legalidad.



El hecho de que Baudrand estuviera ligado al escándalo de corrupción que involucra al presidente (ministro) del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, general Rogelio Acevedo y otros personajes de las altas esferas del gobierno cubano levanta no pocas suspicacias.



Los antecedentes del gobierno de Fidel Castro con respecto a los casos de corrupción de sus funcionarios no dejan de levantar sospechas de que todo sea la punta del iceberg de un hecho más profundo y extenso.



En junio de 1989 el periódico Granma anunció el arresto del general Arnaldo Ochoa y los gemelos Tony y Patricio de la Guardia. Comenzó entonces uno de los procesos políticos más sonados en la historia del gobierno de Fidel Castro. Todo se trató como un caso de corrupción ligado al tráfico de drogas y al enriquecimiento ilícito de varios oficiales de las Fuerzas armadas y el ministerio del Interior cubanos. Como los hombres no son perfectos sino sólo perfectamente corruptibles, este hecho no perjudicaba directamente la ideología revolucionaria ni el prestigio del Partido en su totalidad.



Casi inmediatamente después del fusilamiento del general Ochoa y Tony la Guardia y sus secuaces, fue procesado el ministro del Interior, José Abrahantes en el más absoluto secreto y condenado a 20 años de prisión sin explicación alguna. Año y medio más tarde, el gobierno cubano anunciará su muerte en prisión por un infarto al miocardio. En Cuba, era proverbial la perfecta salud y gran fortaleza de Pepe Abrahantes, quien seguía un riguroso entrenamiento físico, lo que levantará no pocas sospechas sobre las verdaderas causas de su muerte.



A pesar del carácter que le había dado la propaganda castrista al caso del general Ochoa, en la Cuba se rumoraba que el fin de semana anterior al anuncio del arresto de este, un contingente de tropas especiales le había dado caza por toda la barriada de Víbora Park en la Habana a un grupo de oficiales. Estos se habían reunidos en la casa de Amado Padrón, ayudante personal del general Arnaldo Ochoa. Al descubrir que habían sido rodeados, intentaron huir pero todos fueron capturados. Cuentan que, de la casa de marras, los asaltantes sacaron cajas de fusiles, lanzacohetes y otras armas.



En los meses que siguieron al fusilamiento de Ochoa, otro rumor recorrió la ciudad. En la represa Ejército Rebelde al sur de la ciudad de la Habana, se había encontrado sumergido un gran alijo de armas y vehículos perfectamente conservados, hecho que muchos relacionaron con los acontecimientos de Víbora Park.



"Coincidentemente", los procesos de los generales Ochoa y Abrahantes, los coroneles la Guardia, y sus compañeros había sucedido en momentos en que, en Europa del este se estaba dando el proceso de la caída del bloque comunista junto al proceso de la perestroika gorbacheana en Moscú.



A estas alturas, pocas personas dudan que el caso de Ochoa y la Guardia se redujera a un caso de corrupción. Hay un consenso general de que todo fue una intentona política coordinada con los reformistas soviéticos para derribar al gobierno de Fidel Castro junto al resto de los gobiernos comunistas de Europa del este. Igualmente, pocos piensan que muerte del ministro José Abrahantes se debiera a causas naturales. Para muchos, lo más probable sería que Fidel Castro haya enviado a su fiel sicario al infierno con información harto sensible para la estabilidad de su gobierno.



Otro caso reciente de "corrupción" y muerte en prisión fue el del estafador internacional norteamericano Robert Vesco, quien ayudó durante décadas a Castro en todo tipo de negocios sucios -desde el tráfico de armas, drogas, lavado de dinero, etc.- hasta que, por alguna razón, resultó incómodo al dictador, quien lo lanzó a una mazmorra donde murió en circunstancias igualmente inciertas.



Esto son sólo los casos más connotados de sospechas de asesinatos políticos en Cuba aunque ha habido cientos de casos ignorados desde en las mazmorras de la Seguridad del Estado y las prisiones, hasta en las propias filas de las Fuerzas Armadas, del Ministerio del Interior y el Partido para ocultar los más terribles secretos de la dictadura castrista.



El gobierno de Cuba hace mucho que se tambalea, sobre todo desde que Fidel Castro carece de la fuerza física e intelectual para ejercer el control absoluto. Como las ratas acostumbran a abandonar el barco que hace agua, no es descabellado pensar que el general Acevedo estuviera en asuntos que trascendieran el enriquecimiento personal y que su amigo chileno, el ingeniero Roberto Baudrand, conociera algún oscuro secreto que los Castro desean ocultar a toda costa.




Sunday, April 11, 2010

EL MANTO DE ELIÁN, 10 AÑOS DESPUÉS



Unas imágenes de Cuba recorren el mundo. No son las de las Damas de Blanco ni de Orlando Zapata Tamayo o Guillermo Fariñas, ni ningún otro acontecimiento relacionado con la grave situación de la Isla.


Las imágenes sobre Cuba que aparece en los principales medios internacionales son las de un adolescente en uniforme militar, muy serio, demasiado, para su edad. Este muchachito no es otro que Elián González. En sus quince años, usa el uniforme de la escuela militar Camilo Cienfuegos y lleva en la mano una banderita cubana. Es evidente que los genios de la propaganda castrista se la habían endosaron a propósito. Era el recordatorio de los mares de banderitas que acompañaban las agotadoras jornadas de mítines y marchas masivas que, durante meses, paralizaron toda la Isla hace diez años en "reclamo" el "derecho" de su padre "usurpado" por la "mafia cubano americana" de Miami.

La propaganda es un negocio de símbolos y este es el momento para revivir los símbolos de "glorias" pasadas para ocultar las desgracias presentes.

Elián González es el último eslabón de la larga cadena de victorias pírricas e inútiles con que Fidel Castro ha justificado su longevo liderazgo y el desastre que este ha representado para la nación cubana en todos los órdenes de la vida social.

En los últimos días de noviembre de 1999, aparece frente a las costas de la Florida un pequeño náufrago solitario en circunstancias aún dudosas. Este era Elián con 5 años escasos. La parte de su familia que vivía en Miami intentó adoptarlo. Fidel Castro, el gran violador de los derechos de todo tipo, aprovechó la ocasión para adoptar su pose preferida: la personalización de "la Patria", el "pueblo", la "revolución", la "justicia" y "la moralidad", y se lanzó a "defender" el "derecho inalienable" a recuperar a su hijo de un padre y unos abuelos que jamás se habían ocupado del niño.

Fidel Castro sabía que cualquier cosa que él defendiera sería atacada ciegamente por aquella parte del exilio cubano que funciona con una ideología de 3 palabras (1, matar; 2, a; 3, Castro). Al defender el derecho del padre de Elián, dirigía a esta parte del exilio a una reacción ilegítima a los ojos de la opinión pública mundial, que nunca entendería sus razones, cualesquiera que fueran. Sin embargo, en los acontecimientos que rodearon el diferendo relacionado con Elián Gonzales, la actitud del gobierno de Bill Clinton fue definitivamente la más repobable e hipócrita.

En su primera campaña presidencial, el demócrata Bill Clinton, por su apoyo a la ley Torricelli, recibió un inusitado sostén de la comunidad cubana en la Florida, históricamente republicana.

La reelección de Clinton fue también apoyada por los exiliados cubanos. Ello fue motivado por la firma de la ley Helms Burton en respuesta al derribo de dos avionetas de matrícula norteamericana por cazas de las fuerzas aérea cubana en 1996, donde murieron varios ciudadanos de EE.UU.

A pesar del derribo de las avionetas norteamericanas, durante la segunda presidencia de Bill Clinton, una oleada de funcionarios, políticos y empresarios norteamericanos visitará Cuba, y se aliviarán ciertas restricciones al comercio entre Cuba y los Estados Unidos.

El gobierno de Bill Clinton traicionó a la comunidad cubana, ofreciéndole el apoyo irrestricto (incluyendo los servicios de su abogado personal) al gobierno de Fidel Castro. Por si esto fuera poco, le arrancó violentamente el niño a su familia miamense y le ofreció a la maquinaria ideológica castrista la oportunidad de trasladar su circo propagandístico a territorio norteamericano, donde se montó el burdo teatro de una "escuelita" comunista para "readaptar" al niño (léase lavarle el cerebro) a su entorno original. Para ello, el gobierno norteamericano no puso reparos en darle entrada libre a familiares, "compañeritos de escuela", maestros y hasta funcionarios del régimen castrista, acomodándolos en la regia mansión de una "religiosa" izquierdista.

La "épica" victoria de Fidel Castro en el caso de Elián González obtuvo cobertura total y de primera plana por los medios internacionales durante los casi seis meses que duró el acontecimiento. Como contrapartida, esos mimos medios se ensañaron en el fracaso de las acciones "obcecadas" del exilio cubano, ahora internacionalmente bautizado con el sambenito que Fidel Castro siempre le había endilgado: la mafia cubano americana.

Los medios internacionales, ignorando la más elemental regla de la prensa democrática de dar información balanceada, han sido más propensos a divulgar los símbolos de los triunfos de la dictadura castrista antes que la verdadera situación del pueblo cubano, la represión, las carencias, el ostracismo, la miseria, el atraso, la separación de las familias, la desesperanza, la devastación, en fin, material y espiritual de la nación cubana.

Hoy día, las agencias informativas internacionales no divulgan la heroica inmolación de Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas ni la valiente lucha de las Damas de Blanco ante la represión de la dictadura de Castro. Recuerdan a Elián Gonzales, un niño convertido en adolescente estatuario, sin felicidad, insensible ante las desgracias de su pueblo como el resto del mundo.

Tuesday, March 30, 2010

BLOQUEO INTERNO



Recientemente, recibimos un email de un amigo que vive actualmente en La Habana, Cuba. En el mismo, el amigo responde nuestras preguntas sobre la muerte de Zapata Tamayo, las protestas de las Damas de Blanco, las manifestaciones en Miami en apoyo a estas y las palabras del presidente Barak Obama al respecto. Este amigo es una persona talentosa y culta, intelectual y negro por demás. Su mensaje demuestra el estricto bloqueo informativo que somete la dictadura castrista al pueblo cubano. Entre paréntesis, están nuestras notas aclaratorias para que se comprenda completamente el sentido del mensaje ya que utilizamos un lenguaje críptico para evitar el software utilizado en los servidores de la intranet cubana por los órganos de la dictadura para detectar palabras y frases catalogadas como "propaganda enemiga" y boquearlas automáticamente. La identidad de nuestro amigo se mantiene en secreto por obvios motivos de seguridad.

Nuestro email fue el siguiente:






¿Qué se dice allá de los últimos acontecimientos?




Desde acá se ve un panorama completamente desacostumbrado en la última mitad secular. Por primera vez, ha surgido un factor de unidad nacional entre las dos orillas, todas las generaciones y tendencias, detonado por el deceso del preso y la acción de las mujeres vestidas iguales.




Ayer se dio el meeting más grande de la historia de Miami y por algo sucedido allá, en respaldo a la gente de allá sin pugnas entre los grupos ni las distintas generaciones, cosa sorprendente...también, se han visto videos de actos callejeros de las damas por calles de la capital y de turbas cayéndole a golpes...nada de montajes, todo bien claro...El presidente (Obama) habló del asunto pero los medios más importantes han guardado silencio absoluto sobre el asunto...




Un abrazo




Octavio




Esta fue la respuesta de nuestro amigo de Cuba:




De lo que cuentas, no sabemos nada. Los medios comentan, sólo comentan... la información es un naufragio.




No se sabe ni lo que dijo (Obama) ni lo que nadie dijo. Las mujeres esas (las Damas de Blanco) son sombras que pasan, más bien inadvertidas.




Se transmite el mensaje subliminar de que la patria está siendo agredida por… la Comunidad europea. Pero, en el estadio Latinoamericano, se celebra el play off de la Serie Nacional de pelota (beisbol), literalmente cercado por la policía codo a codo, dispuesta y visible, sin contar los (agentes) invisibles, transvisibles y postvisibles. En Sancti Spiritus, se dio un altercado entre los peloteros. La policía invadió el terreno y la emprendió a golpes... con los atletas. Suspendieron la transmisión oficial, pero circula un video alternativo. Por suerte para ellos (el gobierno), el público no se tiró para el terreno. A eso le temen... La agresividad se hace evidente en las miradas de los atletas cuando le hacen un lanzamiento pegado, etc. Los árbitros son exquisitos en el conteo y las decisiones. Los comentaristas advierten y alientan a mantener la disciplina ciudadana.




Se siente la tensión.




Todo está a punto de estallar, si tenemos en cuenta que el arroz está perdidos de los agros (los mercados "libres" agropecuarios); que las tiendas está abastecidas en un 15% de como las dejaste (hace 4 años); que no hay viandas (es el nombre que, en general, le dan en Cuba a tubérculos y vegetales); que no circula el dinero…está perdido, dicen; y que los medios hacen campaña tras campaña, alguna torpes, contraproducentes, sobre lo bueno que son los delegados que elegiremos en los próximos comicios (a la Asamblea del Poder Popular).




Los negros están a la ofensiva. Hablo de los negros oficialistas (del Partrido Comunista y el gobierno). Porque los otros (los disidentes negros, Biscet, Antunez, etc.) ¿quiénes son? ¿dónde están? brillan por ausencia. El racismo, la discriminación son temas tratados ligera pero intensa, desesperadamente... por los académicos. El tema no trasciende las esfera sociales de la base. En fin, nada trasciende. Nada fluye…

Sunday, March 28, 2010

NADIE QUIERE ESCUCHAR







Esta semana, decenas de miles de cubanos marcharon por Miami, la mayor ciudad de la Florida, EE. UU. En La Habana, la ruinosa capital de Cuba, un grupo de mujeres que ya se identifican como las Damas de blanco habían recorrido las calles con flores en las manos. Con valentía extraordinaria, han soportado el castigo de las turbas represoras de la dictadura de los hermanos Castro. Estas, ni se preocuparon en cubrir sus uniformes con ropas de civil, como han acostumbrado por décadas. Las damas protestaban pacíficamente, por sus familiares, presos en las cárceles de Cuba. Uno de ellos, Zapata Tamayo, se había inmolado en una huelga de hambre para dar a conocer las terribles condiciones de vida de las prisiones medievales castristas.
Lo peor de la situación cubana es el ostracismo al cual está sometido el pueblo cubano, no sólo en la Isla sino, incluso, su enorme migración. He revisado las grandes cadenas informativas, CNN, ABC, Fox, la BBC, etc., así como los grandes rotativos como el New York Times, el Washington Post, la revista The Economist y Times. Nada, pequeñas menciones a uno que otro acontecimiento relacionado con Cuba. El reportaje de la CNN sobre las Damas de blanco fue opacado por otro sobre los automóviles de la década de los 50 en La Habana como grandes atracciones turísticas. Simplemente, la cobertura periodística al adulterio de Jessy James, el esposo de Sandra Bullock, ha opacado, no ya la tragedia cubana, sino la de Haití, Chile y el Congo juntas.
A nadie le importa la situación de Cuba, tanto de los habitantes de la Isla como del exilio. Quizá, sólo a algunas pocas cadenas de televisión y periódicos dominados por los cubanos en el sur de la Florida. Los medios latinoamericanos, con pocas y honrosas excepciones, alaban mayormente al gobierno de Fidel Castro por su oposición a los Estados Unidos. En general, poco les importa el sufrimiento de los cubanos. Hace pocos días, preguntado sobre la muerte de Zapata Tamayo, el presidente de Brasil, Ignacio “Lula” da Silva –una de las personalidades más destacadas del continente-, lo calificó de vulgar delincuente. Los gobiernos europeos han mantenido su lejanía a la dictadura de los Castro pero la opinión pública, dominada aún por la retórica de la generación del 68, persiste en su admiración por estos. En los círculos académicos norteamericanos, mayormente baby boomers, predomina la admiración a la revolución castrista alimentada por los mitos de la contracultura.
No podemos dejar de luchar por liberar a Cuba de la dictadura más longeva del hemisferio e implantar la democracia y el estado de derecho en la Isla. No hay otra opción. Sin embargo, mientras que la oposición a los Castros no trascienda a los medios internacionales y se levante una ola de opinión mundial contra estos, estaremos muy lejos de lograr nuestros propósitos.