Thursday, December 3, 2009

INTERMEZZO: CELEBRACIÓN



Hoy, hace veintisiete años que me casé con Leo y cuatro años que llegué a Estados Unidos. La celebración de nuestro matrimonio es casi diaria y esta fecha sirve exactamente para darnos cuenta de ello. Sin embargo, la llegada a Miami es otra historia, una de veinte años de planeamientos, intentos, frustraciones y esforzadas recuperaciones. Cuando percibimos que las ruedas del avión se habían soltado de la pista de Rancho Boyeros, nuestra respiración se elevó con ellas y sobrevoló la verde topografía, la blanca frontera de la playa y el añil que no volveríamos a ver. Abandonábamos muchas cosas queridas pero, en el balance, huíamos de una sobrecarga de adversidades personales y nacionales que velaba todo lo amado que pudiéramos añorar. Familiares, amigos, lugares, cosas, recuerdos, costumbres, todo había sido contaminado por el deterioro y, confieso con dolor, no me quedaban fuerzas ni deseos de restaurar ni recomenzar nada tras tantos años de intenciones y tentativas. En aquel desastre, no había ni podido encontrar las cenizas de mis ancestros para despedirme. Era un náufrago contemplando lo inevitable. He escapado viejo del campo de concentración. La vida se me fue en ello. Al menos, logré salvar parte de mi familia. Les he dado un camino, muchos caminos, y hago cuanto puedo para que aprendan a aprovecharlos. Aún, yo mismo trato de tomar ventaja de esta parte del mundo que me fue vedada por medio siglo en momentos, incluso, de crisis y depresión. Me queda muy poco tiempo en relación con mis hijos pero me empeño. Todavía respiro.

4 comments:

  1. Rolando Diaz.

    felicidades por ambos eventos, me imagino que no ha sido facil; pero hay que tirar para adelante, candela hasta que suelte el fondo.

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  2. orland

    No hay de que, saludos.

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  3. Felicidades Octavio! Linda familia!

    Hace mucho frio por aca, espero que te lo estas pasando bien alla!

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