Sunday, October 11, 2009

LA “FUERTES” ENSEÑANZAS DEL CHE



La epidemia de los cantores que peregrinan a Cuba no se detiene. Ahora le tocó a Manu Chao, ese francés de ascendencia española que habla como un mexicano, es decir, carente de toda identidad. No se me malinterprete, a diferencia de Juanes, me encanta la música de Manu Chao, su espíritu alternativo y contestatario. Sin embargo, su romanticismo sin control se extravió en el anarquismo y las drogas trastrocando los símbolos cristianos con los del extremismo izquierdista. Así, llegó a Cuba –es cierto, sin el hipócrita “apolitismo” de Juanes y sus camaradas- a cantarle al Che Guevara, santo patrón de los antiglobalistas actuales. Como todos estos, Manu Chao carece de la más mínima pista de lo que en realidad pensaba, hizo y le ocurrió a Ernesto Guevara de la Serna, alias el Che.


Ahora bien, para aquellos que padecimos la adolescencia en la Cuba de los 60, la imagen de Ernesto Che Guevara fue la base de nuestra educación “moral” comunista, el sucedáneo con que la dictadura quiso sustituir todos nuestros valores católicos, nacionales y familiares. Para ello, nos confinaron en becas, unidades militares y campamentos de trabajo “productivo” agrícola desde casi niños hasta la mayoría de edad, lejos de nuestras familias y comunidades, aislándonos de cuanto ocurría en el país en los momentos de su transformación de una nación que se desarrollaba pujantemente en un campo de concentración. En aquella época, nuestros instructores políticos y los medios cubanos nos hicieron aprender los textos sagrados que nos había dejado el Che Guevara tras su partida a “tierras lejanas”. Los mismos se leían en los casi diarios círculos de estudio, al modo en que los monjes del Tíbet repiten los mantras. El primero de estos documentos se llamaba La Guerra de Guerrillas. Este enseñaba las técnicas de sobrevivencia en condiciones de absoluta escasez de suministros y de nomadismo propio de las guerrillas, amén de las técnicas de combate irregular contra un enemigo superior. Ello era justificado por la amenaza constante del siempre “inminente” ataque imperialista a la Isla. Pero, en realidad, este folleto fue aplicado en la educación de la población para resistir cualquier condición extrema, ya sea en movilizaciones agrícolas, militares, políticas, etc., sobre todo, muy perspectivamente, para soportar la libreta de abastecimiento, la reducción gradual de todos los suministros de los bienes más elementales para la subsistencia, los apagones, la falta de agua y todas las carencias habidas y por venir en los próximos 50 años. El segundo texto fue la pretendida carta de “despedida” del Che a Fidel, un auto de constricción y de lealtad infinita al Comandante en Jefe, así como un panegírico sobre la divinidad de este. Esta misiva, con todas las trazas de ser apócrifa, imponía el mandamiento supremo de la fidelidad y el amor infinitos a Fidel Castro como condición sine qua non de un revolucionario, el estadio supremo del ser humano, según san Che. A partir de entonces, ya la prioridad no era la libertad de Cuba, ni el socialismo, ni la construcción del comunismo en bien de toda la humanidad, sino única y exclusivamente la fidelidad al máximo líder. El tercer libelo, completamente escatológico, fue Mensaje a la Tricontinental, en el cual Guevara –pretendidamente desde “algún lugar del mundo”- llamaba a incendiar el planeta entero, convertirlo en un Vietnam multiplicado por toda su esfera para no dejar piedra sobre piedra del régimen capitalista ni del imperialismo norteamericano. Este era el documento básico de la estrategia global de la revolución y la aspiración última de todo revolucionario, ser un internacionalista de vocación, dispuesto a inmolarse a sí mismo (y a cuantos se les pusieran delante) en cualquier parte del mundo por la revolución, claro, con el nombre de Fidel en los labios, sin importar la devastación de regiones enteras ni los sufrimientos de millones de personas. Era el sacrificio supremo de la humanidad en aras de su futuro luminoso. El cuarto y último escrito del Che Guevara se titulaba El Hombre y el Socialismo en Cuba. Este era más esotérico y “filosófico”, y estaba enfilado a la construcción simultánea del socialismo y el comunismo, así como a la formación del “hombre nuevo”. En realidad, era una versión burdamente simplificada de La República de Platón, al cual, el Che había leído mucho menos que a Marx, que es mucho decir. Según la teoría de este último, el socialismo y el comunismo serían etapas sucesivas de la nueva sociedad “superior” a construir tras la inhumación del régimen capitalista. El Che, en su genialidad, no necesitaba conocer absolutamente nada del cuerpo teorético del marxismo o de cualquier otra cosa, ni siquiera de Medicina, que tan precariamente estudió y tan escasamente practicó. Por ello, sostenía que, en la construcción de la sociedad superior, había que quemar etapas para que la misma no se desviara a otras formas “históricas” desvirtuadas del comunismo, como el socialismo de la URSS y Europa del este, basado en “estímulo” material de sus trabajadores, tan propenso a la corruptibilidad “capitalista”. El comunismo, según el guerrillero argentino, debería basarse en la exclusiva estimulación “espiritual” de sus individuos, disueltos en la masa homogénea de la sociedad ideal. En tal sentido, el Che, como Fidel, pensaba que las formas más “morales” del socialismo eran la china y la norcoreana sin discusión, con su absoluta subordinación de toda la sociedad al Partido y el Estado, y su consagración total a la construcción del comunismo. Ahora bien, y aquí viene la parte más oscura del espartanismo “cheísta”, el estimulo “espiritual” consistiría sólo en participar de la “vanguardia” política de la sociedad. Esta, a fuerza del ejemplo “moral” –i. e., la consagración al trabajo, la lealtad al partido, la incorruptibilidad, el ascetismo extremo, la humildad, etc., etc.-, debería arrastrar al resto de la masa (en relación con esta pero siempre separada por el respeto, la autoridad y la admiración) hacia la consecución de los más altos ideales de la humanidad. Sin embargo, semejante vocación era una carrera era harto estresada ya que la “vanguardia” –i. e., el Partido- estaba siempre amenazada de perder su condición ante el gradual acercamiento a sus espaldas de “los pasos de la masa” que iría elevando su consciencia y su moralidad en el proceso de la construcción de la sociedad comunista. Por ello, la “vanguardia” debería redoblar sus esfuerzos sin descanso para mantener su condición. En este proceso, mediante el autosacrificio sin límites de la individualidad –ese terrible “rezago” del capitalismo-, se iría formando el “hombre nuevo” (no muy distinto del de san Agustín, otro filósofo del cual el Che jamás oyó hablar), fundido completamente en la humanidad, ignorante del “yo” y el “tú, y de lo “mío” y lo “tuyo”, sólo pudiendo pensar y actuar en los términos de “nosotros” y lo “nuestro”. Aún recuerdo el escalofrío que me recorría las entrañas cuando, de joven, me presentaban una y otra vez tan halagüeña perspectiva para el resto de mi vida. Quizá, deba agradecerle a las enseñanzas del Che y a esa sensación que dejaron en mi espíritu adolescente, ya que reafirmaron mi “egoísmo” individualista (sobre todo capitalista) y el rechazo radical de la visión del mundo sobre la cual se basaba el plan existencial que para mi modesta persona habían previsto mis ascendientes políticos. Quizá Manu Chao pueda visualizar semejante mundo en alguno de los fumaderos de crack donde debe acudir tan a menudo. Es, a no dudarlo, una visión demasiado fuerte para un hombre sobrio.


10 comments:

  1. Sabes que es lo que me gusta?? Que esto muestra lo que nadie se pregunta cuando todos se llenan la boca hablando del CHE y se pintan su cara en sus remeras sin pensar si los cubanos como pueblo REALMENTE comparten esta libertad e igualdad de derechos que el pueblo (Y SÓLO EL PUEBLO POR SUPUESTO) esta OBLIGADO a aceptar SIN OPCION a pesar de lo muy en contra que pueda parecer que estas ideologías estan en contra de la falta de libertad. No creo que exista en el mundo un alma que sea realmente capaz de llevar a cabo una empresa de este tamaño sin dejarse seducir por el poder y sacrificar sus ideas por su propia conveniencia...porque si las cosas funcionaran en estas utopias gubernamentales, (y remarco UTOPIAS) el grueso, el pueblo, el hombre común...no querría escaparse de esas realidades que no dejan de ser campos de concentracion sin alambrar...
    Si bien brindo por el sueño de una CUBA LIBRE, (con un Cuba Libre) brindo más que nada por UN MUNDO LIBRE, que no deja de ser mas o menos utopico que lo que el comunismo,el capitalismo o cualquier otro sistema sin funcionar y sin degradar plantea...donde el que está en la posicion de lider se subordine en servicio de las necesidades de su verdadero gobernante...EL PUEBLO...
    ME ENCANTA TU BLOG OCTA!!!

    La Nata

    ReplyDelete
  2. Vamos a ver, Octavio, si no soy demasiado elitista al comentar tu texto sobre el “manuche” que, según describes, nos visita. Porque hablas del paradigma, creo, en que han convertido al joven alocado, atraído desde la desmesurada pampa al restringido trópico insular, y no por las sexuberantes mulatas, las edénicas playas y la curda a placer, sino por nadie sabe, a ciencia cierta, qué, aunque pudiéramos llamarlo un fastuoso espejismo. Por que, mira, Octavio, mi socio, y perdóname, intentar implantar el comunismo en esta isla es un completo desatino, un arrebato colosal. ¿!El comunismo, Octavio, en Cubita la bella!? ¿No te parece loco, y más ahora, tras medio siglo de, dicen, intentarlo? Nadie mejor que tú puede decirnos, con más aproximada exactitud de lo que pueda yo, si este resultado se parece a lo que, (pre)dijo Marx, sería -o debía ser- el sistema que salvaría a la humanidad de la explotación del hombre por el hombre. Y, en todo caso, Manu Chau ¿es, de alguna forma, comunista? Ni siquiera a la desmelenada manera del eternamente joven icónico y mediático (completamente llano ¿ves?) Che que (des)conocemos.

    Y ya que hablas de libros. El libro menos conocido del llamado “poeta nacional” cubano, se llamó, aun se llama en los oscuros estantes de las bibliotecas públicas, Cerebro y Corazón. Era -y es- un poemario de amor romanticón y primaveral, ceñido al verso de octosílabos y alejandrinos de terrible (en el sentido positivo del término) Darío y el despechado Nervo. Fue éste, puede decirse sin equivocación, su primer aporte a la cultura nacional. Es triste y tenso, entre otros candorosos desafueros epocales. Y es un libro olvidado. Ya nadie, ni los académicos, que se ocupan de tanta cosa inútil, habla ni escribe sobre él, porque el poeta, dicen, trascendió estos instantes, para transitar hacia cimas (que pudieran ser simas, en las actuales circunstancias) de preocupación social. Más o menos por el tiempo en que Nicolás Guillén, el bardo de quien hablo, había ya resuelto sus juveniles tensiones kantianas entre el ser (individualista) y el deber ser (altruista), después de pasearse por el pavoroso escenario de la Guerra Civil Española preguntándose “¿dónde está Federico?” hasta recalar en un París que ya no era la fiesta que, pocos años antes, habían vivido Hemingwey y sus contemporáneo de la lost generation, impactado, como Nicolás y el propio Ernest, por las consecuencias de aquella fratricida conflagración, alguien, creo que Jonh Dos Passos, dijo que quien a los 20 años, a la edad en que fuera a luchar por “la república”, no sea comunista (es decir idealista) no tiene corazón; pero quien continuara siéndolo a los 40 (la edad de la decepción) carecía de... cerebro... y a Manu Chao, y, sobre todo a sus decepcionados seguidores ¿se les puede pedir otra cosa?

    Por otro lado, mi hermano, no es difícil, es más, resulta completamente (para)lógico trastocar el dogma judeo cristiano por el izquierdismo radical. Al fin y al cabo, y dogmatismo aparte o incluido, da igual, ¿no son (casi) lo mismo?



    Tu hermano, Franklin Stein



    PD. El hombre nuevo no es una quimera, lo es.

    ReplyDelete
  3. amigo Octavio
    me gustaria mas, trataras el tema del che en tu entorno juvenil y con anecdotas de epoca, personales y grupales -como haces con tanto sabor y destreza en muchos de tus articulos-
    pero sin los "personajes" de marras.
    Manu Chao solo conoce al che que da imagen a tu articulo y nosotros conocemos al real, al mismo del cual tu, estoy seguro, puedes deleitarnos con tus anecdotas.
    escribo desde un teclado frances, perdona lo que encuentres. Chauvin en el hardware! tambien...
    Ah! me encanta tu amigo Stein.

    ReplyDelete
  4. Soy "Orland" el comentarista del nuevo herald, ayer conversabamos sobre muchos temas y me dijo que leeria sobre el articulo del titanic que le recomende. Se que su articulo de hoy nada tiene que ver con el titanica; pero me gustaria saber sus impresiones sobre el articulo. Saludos y deseandole un buen dia.
    Orland.

    ReplyDelete
  5. Hola Orland, gracias por venir a mi blog. Fue muy interesante nuestra conversación en el foro del Nuevo Herald. Leí el artículo cuyo link usted me envio amablemente. Muy interesante hipótesis. Sin embargo debo investigar bien el asunto ya que no creo que los Roschild y los Rockefeller fueran precisamente jesuitas ya que son de origen judío y los jesuitas no han tenido tanta influencia en el mundo anglosajón y protestante. Si mantuviéramos la comunicación, podríamos continuar esta bpusqueda. Muchas gracias.

    ReplyDelete
  6. No son jesuitas; pero creo debe leer sobre la "Corporacion de Virginia" y asi entenderia la relacion entre esas familias y los jesuitas. Orland.

    ReplyDelete
  7. Estimado orland. Perfecto gracias ¿quién es el autor? ¿hay un sitio con esa información o es sólo el libro? Está muy de moda la teoría conspirativa de los iluminati, a quienes pertenecen, según esta teoría, todas estas familia. Saludos

    ReplyDelete
  8. Lea esta pagina:
    http://www.bibliotecapleyades.net/biggestsecret/biggestsecretbook/biggestsecretsp09.htm

    Orland

    ReplyDelete
  9. Gracias, Orland, lo leeré. Si lo desea, me agradaría que se comunicara conmigo. Mi email es octavio_guerra@yahoo.com. Saludos

    ReplyDelete