Sunday, April 11, 2010

EL MANTO DE ELIÁN, 10 AÑOS DESPUÉS



Unas imágenes de Cuba recorren el mundo. No son las de las Damas de Blanco ni de Orlando Zapata Tamayo o Guillermo Fariñas, ni ningún otro acontecimiento relacionado con la grave situación de la Isla.


Las imágenes sobre Cuba que aparece en los principales medios internacionales son las de un adolescente en uniforme militar, muy serio, demasiado, para su edad. Este muchachito no es otro que Elián González. En sus quince años, usa el uniforme de la escuela militar Camilo Cienfuegos y lleva en la mano una banderita cubana. Es evidente que los genios de la propaganda castrista se la habían endosaron a propósito. Era el recordatorio de los mares de banderitas que acompañaban las agotadoras jornadas de mítines y marchas masivas que, durante meses, paralizaron toda la Isla hace diez años en "reclamo" el "derecho" de su padre "usurpado" por la "mafia cubano americana" de Miami.

La propaganda es un negocio de símbolos y este es el momento para revivir los símbolos de "glorias" pasadas para ocultar las desgracias presentes.

Elián González es el último eslabón de la larga cadena de victorias pírricas e inútiles con que Fidel Castro ha justificado su longevo liderazgo y el desastre que este ha representado para la nación cubana en todos los órdenes de la vida social.

En los últimos días de noviembre de 1999, aparece frente a las costas de la Florida un pequeño náufrago solitario en circunstancias aún dudosas. Este era Elián con 5 años escasos. La parte de su familia que vivía en Miami intentó adoptarlo. Fidel Castro, el gran violador de los derechos de todo tipo, aprovechó la ocasión para adoptar su pose preferida: la personalización de "la Patria", el "pueblo", la "revolución", la "justicia" y "la moralidad", y se lanzó a "defender" el "derecho inalienable" a recuperar a su hijo de un padre y unos abuelos que jamás se habían ocupado del niño.

Fidel Castro sabía que cualquier cosa que él defendiera sería atacada ciegamente por aquella parte del exilio cubano que funciona con una ideología de 3 palabras (1, matar; 2, a; 3, Castro). Al defender el derecho del padre de Elián, dirigía a esta parte del exilio a una reacción ilegítima a los ojos de la opinión pública mundial, que nunca entendería sus razones, cualesquiera que fueran. Sin embargo, en los acontecimientos que rodearon el diferendo relacionado con Elián Gonzales, la actitud del gobierno de Bill Clinton fue definitivamente la más repobable e hipócrita.

En su primera campaña presidencial, el demócrata Bill Clinton, por su apoyo a la ley Torricelli, recibió un inusitado sostén de la comunidad cubana en la Florida, históricamente republicana.

La reelección de Clinton fue también apoyada por los exiliados cubanos. Ello fue motivado por la firma de la ley Helms Burton en respuesta al derribo de dos avionetas de matrícula norteamericana por cazas de las fuerzas aérea cubana en 1996, donde murieron varios ciudadanos de EE.UU.

A pesar del derribo de las avionetas norteamericanas, durante la segunda presidencia de Bill Clinton, una oleada de funcionarios, políticos y empresarios norteamericanos visitará Cuba, y se aliviarán ciertas restricciones al comercio entre Cuba y los Estados Unidos.

El gobierno de Bill Clinton traicionó a la comunidad cubana, ofreciéndole el apoyo irrestricto (incluyendo los servicios de su abogado personal) al gobierno de Fidel Castro. Por si esto fuera poco, le arrancó violentamente el niño a su familia miamense y le ofreció a la maquinaria ideológica castrista la oportunidad de trasladar su circo propagandístico a territorio norteamericano, donde se montó el burdo teatro de una "escuelita" comunista para "readaptar" al niño (léase lavarle el cerebro) a su entorno original. Para ello, el gobierno norteamericano no puso reparos en darle entrada libre a familiares, "compañeritos de escuela", maestros y hasta funcionarios del régimen castrista, acomodándolos en la regia mansión de una "religiosa" izquierdista.

La "épica" victoria de Fidel Castro en el caso de Elián González obtuvo cobertura total y de primera plana por los medios internacionales durante los casi seis meses que duró el acontecimiento. Como contrapartida, esos mimos medios se ensañaron en el fracaso de las acciones "obcecadas" del exilio cubano, ahora internacionalmente bautizado con el sambenito que Fidel Castro siempre le había endilgado: la mafia cubano americana.

Los medios internacionales, ignorando la más elemental regla de la prensa democrática de dar información balanceada, han sido más propensos a divulgar los símbolos de los triunfos de la dictadura castrista antes que la verdadera situación del pueblo cubano, la represión, las carencias, el ostracismo, la miseria, el atraso, la separación de las familias, la desesperanza, la devastación, en fin, material y espiritual de la nación cubana.

Hoy día, las agencias informativas internacionales no divulgan la heroica inmolación de Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas ni la valiente lucha de las Damas de Blanco ante la represión de la dictadura de Castro. Recuerdan a Elián Gonzales, un niño convertido en adolescente estatuario, sin felicidad, insensible ante las desgracias de su pueblo como el resto del mundo.

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